WASHINGTON - El presidente Barack Obama declaró inequívocamente que Estados Unidos "llegó a la conclusión" de que el gobierno sirio realizó un ataque mortal con armas químicas contra civiles la semana pasada.

Obama no presentó prueba directa alguna para respaldar sus aseveraciones. Señaló que aún está evaluando posibles opciones militares en represalia por el ataque que mató cientos de personas cerca de Damasco, pero prometió que cualquier respuesta estadounidense enviaría una "señal fuerte" al presidente sirio Bashar Assad.

"Hemos llegado a la conclusión que de hecho el gobierno sirio hizo esto", dijo Obama durante una entrevista con el programa NewsHour de PBS. "Y si es así, entonces debe haber consecuencias internacionales".

El miércoles temprano, funcionarios del gobierno dijeron que tomarían medidas contra el gobierno sirio aun sin el respaldo de aliados o de la Organización de las Naciones Unidas ya que la parálisis diplomática no debe evitar una respuesta al presunto ataque con armas químicas ocurrido a las afueras de la capital siria.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU fracasaron en llegar a un acuerdo el miércoles sobre un proyecto de resolución de Gran Bretaña buscando autorización para el uso de la fuerza. Rusia, como se esperaba, se opuso a una intervención internacional.

El presidente estadounidense dijo que no estaba buscando una intervención prolongada en Siria, indicando que cualquier respuesta de Estados Unidos sería de rango limitado. Pero argumentó que el uso de armas químicas por parte de Siria no sólo violó las normas internacionales, sino que amenazó "intereses propios centrales de Estados Unidos".

"Ciertamente tenemos que asegurarnos que cuando países rompen las normas internacionales sobre armas, como armas químicas, eso podría amenazarnos: que no les haga responder por ello", señaló.

Estableciendo una justificación legal para una respuesta de Estados Unidos, Obama dijo que Siria estaba violando los Protocolos de Ginebra, un acuerdo firmado en 1925 después de la Primera Guerra Mundial para prohibir el uso de gases químicos. La Casa Blanca ha citado además la Convención de Armas Químicas, un acuerdo de 1992 que se basa en los Protocolos de Ginebra prohibiendo el desarrollo y acumulación de armas químicas.