La Ciudad de Miami ha decidido congelar de manera momentánea el controversial uso de cámaras en varias esquinas de la ciudad, que tanto disgusto le ha causado a la población, y que muchos consideran como una manera de cobrar un impuesto ilegal.

Las autoridades de la ciudad buscan así evitar incumplir con una nueva ley estatal que plantea que los multados tienen derecho a ir a un panel judicial a apelar las multas.

A partir del próximo lunes las 153 cámaras existentes en diferentes semáforos de la ciudad serán desconectadas hasta que la Comisión de Miami llegue a un acuerdo sobre la nueva ley.
 
Las cámaras regresarían a la normalidad si la mayoría de los cinco comisionados vota a favor de la medida en dos semanas.