A nadie le gusta que le pillen haciendo algo indebido, y si además comporta una multa o pena de cárcel todavía menos.

En Israel detuvieron a un hombre sospechoso de conducir en estado de ebriedad y lo llevaron detenido a una comisaría para interrogarle.

En un principio el individuo negó todas las acusaciones, afirmando que estaba paseando por la calle y que él ni siquiera conducía ningún automóvil.

Luego, la conversación empieza a subir de tono porque además de las incómodas preguntas, le molesta que lo estén filmando y se levanta para tratar de evitar que lo sigan haciendo.

Entonces un policía lo intenta calmar y es en ese momento cuando se altera todavía más y rompe una pared a cabezazos.

Varios agentes se abalanzan encima del hombre, que sigue desatado dándose contra una pared.

Si quería escapar del DUI y no pagar multa, suponemos que ahora la cantidad será mucho mayor porque además deberá correr con los gastos de una nueva pared en la comisaría.