Probablemente la captura de Joaquin “El Chapo” Guzmán se llevó a cabo no por la gran labor de la marina, ni la ayuda de Estados Unidos y su tecnología, o por un descuido del capo, sino por el gran amor a sus gemelas.

Según investigaciones dadas a conocer por la Procuraduría General de la República, el líder del cartel de Sinaloa había reducido drásticamente su seguridad para poder estar más tiempo con sus gemelas, ya que según fuentes, no podía pasar más de 10 días sin verlas.

“Estaba enamorado de ellas”, dijo una fuente ministerial.

Las autoridades aseguran que el temido capo redujo drásticamente su anillo de seguridad, dejó de andar en carros blindados e incluso manejaba un automóvil pequeño tipo jetta.

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“Buscó casas de bajo perfil, nada ostentosas. Tenía en la mira todas las viviendas de Culiacán que conectaran con su red de túneles”, agregó el agente.

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Cuando fue capturado en Mazatlán, Sinaloa, el temido narcotraficante estaba acompañado por Emma Coronel, sus dos hijas, y se había quedado solamente con un vigilante y una cocinera de confianza identificada como Valdovina “La Chapis”.

Las investigaciones indican que el hombre más buscado del mundo cambió su ritmo de vida por el amor a sus gemelas de dos años de edad y hasta dejó la sierra por la ciudad para pasar más tiempo con ellas.