Las guerras entre clanes mafiosos no conocen el perdón, ni los sentimientos, ni la clemencia, ni tienen miramientos a la hora de ejecutar a alguien.

Un grupo de la mafia calabresa capturó a un mafioso de un clan rival y tras golpearlo con unas barras de hierro lo arrojaron, todavía consciente a una piara de cerdos que se lo comieron vivo entre gritos de horror.

Las autoridades han divulgado parte de las conversaciones en las cuales se pueden oír frases como: "Fue un placer oírle gritar", afirmó uno de los sospechosos. "En mi opinión no queda nada de él", aseguró, "ese cerdo realmente puede comer".

La víctima era Francesco Raccosta, uno de los líderes de la Ndrangheta calabresa.

Por otra parte, el tribunal de la ciudad de Reggio Calabria, en el sur del país, ha indicado que el asesinato probablemente tuvo lugar en marzo de 2012, cuando Francesco desapareció.

Su cuerpo nunca ha sido encontrado, pero los investigadores consiguieron arrestar a uno de los responsables a través de estas escuchas telefónicas.

Domenico Pepe, uno de los supuestos atacantes de Raccosta admitió haber cometido los actos para vengar la muerte de Domenico Borrengo, uno de los líderes de la mafia que fue asesinado supuestamente por Raccosta.