Después haber pasado por la experiencia de cáncer de seno, la perspectiva de la vida de María ha cambiado. Ella ha aprendido que la salud y su bienestar deben ser la prioridad de su vida. Le preocupa que muchas mujeres latinas descuiden la salud debido a las exigencias del ritmo de vida tan acelerada que se lleva en los Estados Unidos. De hecho, María no se realizó su mamografía anual durante dos años seguidos porque las circunstancias que vivía en esos tiempos eran tan estresantes que descuidó su propia salud. Afortunadamente, cuando se le diagnosticó cáncer de seno, aún estaba en estadio temprano, pero era de crecimiento rápido. 

Por eso María ha entendido que la paz, la tranquilidad y el amor son los elementos indispensables para vivir una vida saludable y feliz. De ahí, que ahora no sufra por las pequeñeces, al contrario, disfruta las pequeñas cosas de la vida.

Su meta es servir de apoyo a otras mujeres que están comenzando los tratamientos de cáncer y a aquellas que no tienen mucha fuerza para batallar. Se siente muy orgullosa y más segura de sí misma. Esta experiencia la ha hecho más fuerte y parecería que ha nacido una mujer nueva, a quien ahora le ha llegado la hora de reír y amar. 

 

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