MIAMI - Este domingo estallaron la ira y la frustración entre muchos de los electores que acudieron al Doral a depositar su voto pero enfrentaron enormes trabas para hacerlo.

Los votantes fueron a las instalaciones del Departamento de Elecciones de Miami-Dade en el Doral después de las autoridades decidieran que permitirían que los electores pudieran entregar en persona sus boletas ausentes, durante un plazo de cuatro horas.

Pero al comienzo del domingo se formó una línea tan enorme de personas esperando a votar que los funcionarios electorales se sintieron abrumados y cerraron las puertas.

"Nos dijeron que sólo había una impresora y dos personas y que volviéramos mañana", dijo Diana Machado, quien hizo la cola para poder entregar su boleta.

Según el periódico The Miami Herald el problema no fue simplemente de falta de impresoras o de empleados.

The Miami Herald informó que el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez nunca aprobó las horas extraordinarias necesarias para atender a los votantes.

Cuando cerraron las puertas los electores comenzaron a gritar "¡Qué nos dejen votar, qué nos dejen votar!" y hasta golpearon las puertas del Departamento de Elecciones.

Esas mismas puertas abrieron una hora después y todo el que estaba en fila a las 5 p.m. pudo entregar su sufragio.

La etapa de votación temprana ha sido polémica en Florida, ya que el gobernador republicano Rick Scott prohibió que se extendiera al domingo, como tradicionalmente ha ocurrido.

Según el bando demócrata Scott tomó esa decisión para impedir que los electores demócratas salieran a votar ese día, como suelen hacer tras ir a misa, especialmente cuando pertenecen a la comunidad afro americana.

Las colas también han sido excesivamente largas durante esta etapa de votación temprana, obligando a muchos votantes a estar parados durante horas para poder sufragar.