El presidente Barack Obama anunció cambios con los que pretende mejorar la aplicación de la reforma sanitaria y tratar de recuperar la confianza en su Gobierno, seriamente dañada por los problemas en la web www.HealthCare.gov y la política de cancelación que afecta a algunos planes médicos.

"Hemos hecho torpemente el despliegue de esta ley de salud", admitió Obama en una comparecencia en la Casa Blanca en la que anunció que los ciudadanos que lo deseen podrán mantener durante 2014 los planes médicos que debían ser renovados o cancelados a fin de año para cumplir con los estándares de la reforma sanitaria, promulgada en 2010.

Obama aclaró, no obstante, que las compañías aseguradoras deben informar a los ciudadanos de los planes alternativos previstos en la reforma sanitaria y de qué beneficios están perdiendo por conservar sus viejos seguros.

"Vamos a resolver todos los problemas (...) Y la Ley de Cuidado Asequible (como se conoce a la reforma) va a funcionar", subrayó.

Desde la apertura de los nuevos mercados de seguros médicos el pasado 1 de octubre millones de ciudadanos han recibido avisos para cancelar sus actuales planes de salud, pese a que Obama y sus asesores habían venido repitiendo desde 2010 que aquellos satisfechos con su cobertura no tendrían que cambiarla con la reforma.

El presidente enfatizó hoy que solo un 5 por ciento de la población (aquellos que compran individualmente un seguro porque no lo tienen a través de su empleador) se iba a ver afectado por esas cancelaciones.

Con el anuncio de hoy esos ciudadanos podrán quedarse con sus actuales planes de salud, si así lo desean, al menos durante 2014.
Esta semana, en una entrevista, el expresidente Bill Clinton ya había dicho que, a su juicio, Obama "debería cumplir el compromiso que el Gobierno federal hizo" y "permitir que las personas mantengan el seguro que tienen".

También se refirió hoy Obama a los numerosos problemas técnicos registrados en la web www.HealthCare.gov, donde desde el 1 de octubre se pueden obtener los nuevos seguros médicos.

"Está claro que nosotros, que yo, no teníamos suficiente conocimiento de los problemas con esa web" antes de su puesta en marcha, admitió el presidente.

"Creo que no soy lo suficientemente estúpido como para ir diciendo que esto va a ser como comprar en Amazon o Travelocity una semana antes de la apertura de la web si pensaba que no iba a funcionar", se defendió.

Dijo, asimismo, que "comprar un seguro médico nunca va a ser como comprar una canción en iTunes", pero agregó que no está para nada "feliz" con las cifras divulgadas ayer por el Departamento de Salud, que reveló que menos de 27,000 personas se inscribieron en un mes en los nuevos mercados de seguros a través de la web.

"Entiendo que la población esté frustrada. Yo lo estaría también", aseguró Obama.

Pero "mi intención en términos de recuperar la confianza del pueblo estadounidense es trabajar tan duro como pueda, identificar los problemas que tenemos y asegurarnos de que los estamos arreglando", apuntó.

El presidente hizo hincapié en que no se puede perder de vista que "el status quo" anterior a la reforma sanitaria "no funcionaba en absoluto" y anotó que no va disculparse por haber puesto en marcha el mayor cambio al sistema de salud en medio siglo, aunque sí por no haberlo "ejecutado mejor" en los últimos meses.

Por otro lado, admitió que los problemas en la aplicación de la reforma están suponiendo una "carga" para los demócratas, sobre todo para aquellos en el Congreso que buscarán la reelección en los comicios legislativos de finales de 2014.

Antes de la comparecencia de Obama, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, reiteró que la reforma sanitaria es "una calamidad" que, a su juicio, "debe detenerse".
"La única forma de proteger completamente a los estadounidenses es eliminar esa ley de una vez por todas", señaló Boehner.