Un viaje en avión con niños pequeños puede ser la pesadilla de cualquier padre. No solo por la cantidad de horas y el cansancio del pequeño, sino también por el miedo que da hacer un viaje por el aire: turbulencias, dolores, etc.

La Administración Federal de Aviación (FAA) lleva años investigando y definiendo las mejores prácticas para la seguridad de todos los tripulantes, incluyendo los más pequeños. Una de las prácticas recomendadas en el traslado de niños en aviones comerciales es que los padres lleven butacas adaptables -las mismas que se usan para trasladar a los chicos en automóvil- para sentarlos.

Butacas adaptables en el avión

Este tipo de sillas se producen en modelos validos tanto para automóviles como para aviones. Atención, no todas las butacas son validas para aviones. Es importante consultar este dato en la información del producto antes de comprarlo. Está comprobado que este tipo de sillas son el mejor método para retener al niño en caso de movimientos bruscos o turbulencias. Los brazos de una madre no son el sitio idóneo para esas situaciones.

Las butacas adaptables son ideales para niños entre 9 y 18 kilos. Cuando los niños son más pesados que 18 kilos pueden usar un asiento normal con un adaptador de cinturón de seguridad. Cuando los niños son menores de 9 kilos se puede usar la butaca pero en sentido inverso, al igual que en el automóvil. Las butacas no se deben instalar en asientos que estén al lado de una salida de emergencia, ya que si fuese necesario evacuar la aeronave entorpecerían la salida.

La FAA sostiene que si tu butaca –aprobada para aviones- no cabe en uno de los asientos del vuelo es responsabilidad de la línea aérea encontrar otro asiento en el avión en el que si pueda caber. Una butaca adaptable de hasta 40 cms. tendría que poder caber en cualquier asiento.

Algunas otras de las recomendaciones de la FAA para padres que vuelan con niños son:

1- Verificar que los niños no tengan enfermedades como otitis, sinusitis o fuesen sometidos a cirugía mayor en los últimos 14 días.

2- Vestir a los niños por capas. Hay muchos cambios de temperatura en los aviones y se pasa fácilmente del frio al calor.

3- Calcular más tiempo para moverse con los niños en el aeropuerto. No planifiques conexiones demasiado justas. Ir con los niños toma mucho más tiempo.

4- Explicarles a los niños lo que son los controles del aeropuerto. De otra manera puede ser que reaccionen con miedo ante tantos aparatos y guardias de seguridad.

Para más información consulta la página de la FAA, haz clic aquí (está en inglés).