WASHINGTON - Un agente de la agencia antidrogas estadounidense hizo los arreglos necesarios para contratar una prostituta para uno de los agentes del Servicio Secreto que se vio involucrado el año pasado en un escándalo de prostitución en Colombia, reveló el Departamento de Justicia de Estados Unidos en un reporte.

Trece empleados del Servicio Secreto estuvieron implicados en el escándalo de prostitución antes de una cumbre regional en Cartagena, un balneario de la costa colombiana en el Caribe, a la que asistió el presidente Barack Obama.

La pesquisa del Departamento de Justicia fue parte de una investigación amplia sobre la contratación de prostitutas por parte de los empleados del Servicio Secreto que llegaron a Colombia antes de la llegada de Obama. NBC News informó por primera vez las conclusiones del Departamento de Justicia.

Un agente del Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA por sus siglas en inglés) asignado en Cartagena consiguió una prostituta para que le diera un masaje a un agente del Servicio Secreto, según un resumen de una página de la investigación de la auditoría del Departamento de Justicia.

El reporte señala que la pareja tuvo relaciones sexuales después y que el agente antidrogas se encargó de pagarle a la mujer, agregó el resumen, de fecha 20 de diciembre.

Los investigadores descubrieron que tres agentes antidrogas borraron la información de sus teléfonos Blackberry, que les proporcionó el gobierno, en medio de la investigación del Departamento de Justicia.

Una investigación realizada por la auditoría del Departamento de Seguridad Nacional halló que mientras estaban en Cartagena, 13 empleados del Servicio Secreto tuvieron "encuentros personales con mujeres de nacionalidad colombiana", algunas de las cuales eran prostitutas.

El incidente se hizo público después de que un agente del Servicio Secreto tuvo una discusión por la paga con una mujer en el vestíbulo de un hotel.

Según el Departamento de Justicia, tres agentes de la DEA estaban inicialmente en una residencia de Cartagena la noche que se contrató a la prostituta, aunque un agente partió antes del encuentro sexual.

El trío admitió posteriormente que habían "pagado por servicios sexuales y que utilizaron sus Blackberry de la DEA para organizar dichas actividades", según el resumen.

Un portavoz de la DEA dijo que el asunto está siendo revisado por la Junta de Conducta Profesional.