Autoridades y activistas están preocupados pues recortes en el prepuesto federal, puede significar una pérdida de $500 millones en servicios y seguridad en la frontera.

En especial se teme que esa falta de dinero,  facilite el tráfico de indocumentados, armas y drogas.

Otra consecuencia también seria largas filas para cruzar la frontera, lo que pudiera dañar seriamente la economía de esas áreas, tanto del lado mexicano como del estadounidense.