MIAMI.- El ex jefe del Departamento de Prisiones de la provincia de Villa Clara, tras pasar dos años viviendo en el anonimato en Miami, decidió reconocer que fue un alto funcionario del Ministerio del Interior de Cuba, aunque negó las acusaciones de abusos y maltratos en las prisiones.

 “Hasta febrero de 1996 fui jefe del Departamento Jurídico del MININT que tenía como función supervisar y controlar el actuar jurídico de los jefes y funcionarios del sistema penitenciario de la provincia de Villa Clara”, afirmó el ex coronel Crescencio Marino Rivero.

Rivero admitió en una entrevista que no había revelado a las autoridades de Estados Unidos su condición de ex alto militar al servicio del gobierno cubano.

El ex funcionario cubano aseguró que tras 14 años fuera del Ministerio del Interior no le dio importancia al momento de realizar sus documentos, ya que trabajaba como profesor adjunto de la universidad. 

 “Aquí tampoco me lo preguntaron. Los documentos para presentar la residencia los hizo una agencia que se dedica a eso”, dijo.

Rivero negó las acusaciones de que es responsable por cometer abusos y maltratos en las prisiones y tildó de “mentirosos” a los tres ex presos políticos y disidentes que lo han denunciado.

Figuras de la oposición interna como Guillermo Fariñas y los ex presos políticos Rafael Pérez y Benito Ortega acusaron a Rivero de negar tratamiento médico a un recluso de conciencia, proferir amenazas de muerte y ordenar golpizas, incluso contra una mujer embarazada, entre otros actos.

El caso de Rivero salió a la luz pública recientemente cuando dos abogados de inmigración en Miami, Santiago Alpízar y Wilfredo Allen, contactaron a fiscales federales para saber cómo se les permitió la entrada al país a él y a su esposa, Juana Ferrer, una ex oficial de migración, sin considerar sus antecedentes.

Rivero y Ferrer son residentes legales en Estados Unidos y aparentemente están recibiendo beneficios con dinero de los contribuyentes, explicaron los abogados.