MIAMI.- Cresencio Marino Rivero, ex jefe de prisiones de la provincial de Villa Clara en Cuba, enfrenta ahora las acusaciones de otros dos disidentes, quienes alegan que fueron abusados personalmente o por orden de él.

Rivero, de 71 años, y su esposa, Juana Ferrer, ex oficiales del Ministerio del Interior de Cuba y ex miembros del gobernante Partido Comunista, aparentemente obtuvieron sus visas y residencias en Estados Unidos sin revelar todas sus actividades en el gobierno cubano.

Abogados a cargo del caso aseguran haber solicitado el inicio de procesos de deportación contra la pareja.

Arturo Conde Zamora aseguró que a los 12 ó 13 años de edad y cuando estaba en un reformatorio, Rivero lo golpeó dos o tres veces con un palo en su espalda y piernas. Rivero estaba a cargo del reformatorio en el poblado de Maleza, en Villa Clara, según publicó El Nuevo Herald.

El diario también mencionó a otro disidente de Placetas, Jorge Luis García Pérez, conocido como Antúnez, quien dijo que nunca vio a Rivero abusar personalmente con los presos, pero recibió una golpiza ordenada por él al no querer usar el uniforme en señal de protesta.