El modelo económico socialista que rige en Cuba se ha mostrado incapaz, pese a su "actualización", de concretar una mejora sustancial del bienestar de los ciudadanos, con una tasa de desempleo real del 30 % y un PIB "bajo y en declive", apuntaron en Miami (EE.UU.) dos economistas.

Las reformas impulsadas desde 2007 en Cuba por el presidente Raúl Castro, constreñidas al ámbito económico, encuentran en el propio modelo el principal obstáculo para sacar al país de la "situación precaria socioeconómica" que lo paraliza, coincidieron dos economistas en una conferencia celebrada por la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE).

No se trata simplemente de un momento de "desaceleración" de la economía nacional, sino que el carácter "inflexible" del poder político y el "control" ejercido por el Partido Comunista generan un sistema improductivo y cimentado todavía en la "colectivización", destacó Rolando Castañeda, exconsultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
 
Es precisamente esa "preponderancia del poder central" y la rigidez de las regulaciones un factor desalentador que mina las "limitadas reformas" emprendidas, tales como el alquiler de tierras cultivables, el trabajo por cuenta propia o el funcionamiento de las cooperativas agrícolas, puntualizó Catañeda.
 
Al final, las reformas impulsadas por Castro sólo "han mantenido las características básicas del sistema imperante" en Cuba, advirtió.
 
Reconoció a Efe que "sí ha habido cambios" en la isla; pero que, "si uno se pone a ver, Cuba viene haciendo cambios en los últimos 34 años en varias áreas".
 
En ese contexto, calificó las reformas "raulistas" de "marginales", "no sustantivas", a diferencia de las realizadas en China, lo que impide a la larga, sentenció, generar una "transformación real" en la maltrecha economía cubana.
 
Para Joaquín Pujol, exfuncionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), una nación como la cubana, dependiente en un 80 % de la importación de alimentos y del suministro de energía de Venezuela, necesita llevar a cabo "profundas reformas estructurales" para alcanzar un nivel de productividad que saque al país del estancamiento.
 
Entre los problemas estructurales que paralizan la economía de la nación caribeña, Pujol mencionó la distorsión de precios, la corrupción burocrática, la lentitud en el pago a los agricultores, con una incidencia especial de la Unión Nacional de Acopio (UNA), una organización de dirección empresarial que se ha encargado de comercializar y distribuir productos agrícolas.
 
En este sector, los agricultores se encuentran en una situación de "escasez de fertilizantes, pesticidas y equipo proporcionado por el monopolio estatal", con una "tierra disponible infestada de (vegetación) marabú".
 
En total, un millón de hectáreas y de terreno arable "permanece sin cultivar", es decir, el 16 % del total de tierra disponible para esta actividad, y la producción se ha estancado, puso de relieve.
"Hacen falta sustanciales reformas estructurales" o, de lo contrario, no se alcanzará la "estabilidad y los logros" necesarios para impulsar la marcha de la economía cubana, coincidió con Castañeda.
 
Una valoración más optimista manifestó en la conferencia Gary Maybarduk, exfuncionario de alto rango del Departamento de Estado de EE.UU., quien comentó sus experiencias más recientes en Cuba, a la que no había vuelto desde hacía quince años.
 
Maybarduk contó su encuentro con "cuentapropistas, economistas y cubanos de la calle" y aseguró que, si bien todos ellos consideraban que "el viejo modelo fue un fracaso", no mostraban "las expresiones de enfado" que detectó entre 1997 y 1999, el período en que residió en la isla como consejero económico de la Sección de Intereses estadounidense en La Habana.
 
Comentó que Fidel Castro parece haberse convertido para la población en una suerte de "abuelo irrelevante y excéntrico", mientras que su hermano Raúl es, "sorprendentemente", un líder con "poco crédito por las reformas económicas" impulsadas.
 
Expresó la positiva impresión que le causó contemplar las fachadas de la casas pintadas, los numerosos restaurantes que encontró a su paso, en barrios como Miramar y Vedado, la gente mejor vestida o la presencia de más tiendas... "¡hasta una ferretería!, exclamó.
 
Los cubanos, a los que percibió Maybarduk "aburridos y apáticos" en relación con la política, quieren, sostuvo, que el Gobierno saque las manos de la economía, excepto en el área de cuidado de la salud y educación.
 
Se refirió a los "emprendedores cubanos", quienes reclaman "capital de inversión y no lo tienen", y a los economistas de la isla, que coinciden en que el "futuro del crecimiento de la economía depende del capital extranjero".