MIAMI - Aunque el diario Granma publicaba en un reciente artículo que la sociedad cubana está llamada "a debatir y emitir criterios sin temores", la realidad demuestra todo lo contrario cuando de disidentes se trata.

En momentos en que el actual presidente Raúl Castro intenta dar un tono "democrático" a su actual gobierno, opositores en La Habana eran reprimidos una vez más por turbas afines al régimen comunista con los conocidos "actos de repudio".

Por su parte el gobierno de Estados Unidos consideró insuficiente la promoción de Miguel Díaz-Canel a primer vicepresidente en Cuba, al insistir en que, sin las debidas reformas democráticas, el nombramiento "no será un cambio fundamental" en la isla.

"Mantenemos nuestra esperanza de que llegará el día en que el pueblo cubano obtendrá la democracia, cuando tengan la oportunidad de elegir libremente a sus propios líderes en un proceso democrático abierto y gocen de las libertades de expresión y asociación sin temor a represalias. Claramente no estamos allí todavía", dijo en rueda de prensa Patrick Ventrell, un portavoz del Departamento de Estado.

Raúl Castro, de 81 años, fue ratificado el pasado domingo 24 de febrero como presidente de Cuba para un segundo mandato de cinco años, que se prevé sea su último periodo en el Gobierno de acuerdo con su intención de limitar los cargos políticos a un máximo de 10 años, según medios oficiales en la Isla.