MIAMI.- El ex carcelero cubano Cresencio Marino Rivero y su esposa, Juana Ferrer, quienes radican en Miami, son investigados ya formalmente por las autoridades de inmigración de Estados Unidos  por supuestamente mentir en sus solicitudes juradas de visas y residencia en Estados Unidos, según publica El Nuevo Herald.

Funcionarios de la Policía de Inmigración y Aduanas obtuvieron copias de las solicitudes presentadas por Rivero y Ferrer para determinar si revelaron sus servicios en el Ministerio del Interior de Cuba y su membresía en el Partido Comunista de Cuba.

Rivero, de 71 años, quien se retiró del Ministerio del Interior en 1996 y se mudó a Miami con su esposa hace alrededor de dos años, enfrenta las acusaciones de abuso de ex presos cubanos en la Isla y en Estados Unidos.

Los ex presos acusan a Rivero de abusar de ellos cuando él se encontraba a cargo de las cárceles en la provincia de Villa Clara en la década de 1990.

La investigación formal se centra hasta el momento sólo en si Rivero y Ferrer mintieron en dos formularios estadounidenses jurados, dijo una fuente que conoce del caso y pidió al diario conservar el anonimato porque no hay autorización para comentar públicamente sobre el asunto.
Rivero no ha respondió a llamadas.

Extranjeros que mienten en formularios jurados estadounidenses pueden ser acusados de perjurio, y de ser hallados culpables pueden ser puestos en proceso de deportación.

Sin embargo, Cuba no acepta a la mayoría de los cubanos cuya deportación se ordena en EEUU.

“Rivero negó las acusaciones de abuso pero pareció admitir que no había informado a los funcionarios estadounidenses de su servicio en el Ministerio del Interior”, publica El Nuevo Herald.