WASHINGTON – El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, desmintió hoy que la mayoría de las deportaciones que se han producido durante el mandato del presidente Barack Obama hayan sido de personas con delitos menores o faltas, como indicó el diario “The New York Times”.

Carney aseguró que "el 98 % de las deportaciones de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) entran dentro de las prioridades" marcadas por la administración, entre ellos aquellos que intentan ingresar en el país ilegalmente, los reincidentes y fugitivos de los tribunales migratorios.

El portavoz reiteró que la gran mayoría de los deportados fueron condenados por delitos de importancia, como delitos agravados o reincidencia de más de dos infracciones.

La Casa Blanca ha asegurado que solo está expulsado del país a indocumentados con historial criminal, pertenencias a organizaciones delictivas o personas que perjudican a la comunidad, aunque una investigación publicada hoy por “The New York Times” indica que dos tercios de los más de dos millones de deportaciones realizadas durante el mandato de Obama son de personas con faltas menores, como infracciones de tráfico.

Carney aseguró que la prioridad de Obama es avanzar en una reforma migratoria que regularice la situación de unos 11 millones de inmigrantes indocumentados con riesgo de ser expulsados del país, pese a haber criado una familia o haberse educado en Estado Unidos.

El portavoz también contestó al exgobernador de Florida Jeb Bush, quien dijo el domingo que muchos de los que deportados que regresan a Estados Unidos lo hace por un "acto de amor" a su familia y deberían ser tratados de manera diferente.

Carney contestó que esas personas que intenta ingresar de nuevo e ilegalmente en el país están cometiendo "un delito" y el respeto de los valores familiares no exime al país de aplicar la ley y proteger la frontera.

"Necesitamos una reforma del sistema migratorio, está roto, y creo que tanto el expresidente, George W. Bush como el exgobernador Bush apoyan esta reforma integral", indicó Carney.

Pese a que Obama llegó al poder en 2008 con la promesa de acelerar una reforma migratoria integral, al mismo tiempo las deportaciones han aumentado, con especial incidencia entre aquellos que cometieron faltas menores.

Carney aseguró que no hay otra alternativa para detener deportaciones que aprobar una reforma migratoria, que se resiste en la Cámara de Representantes por la oposición de los republicanos.