SAN DIEGO - Un grupo de 60 personas, en su mayoría madres con hijos, integrantes de la comunidad LGTB y hasta menores de edad, compareció ante las autoridades de inmigración en California (EE.UU.), con la esperanza de obtener asilo político o visas humanitarias, señalaron diversas fuentes.

Con el de este domingo, suman ya tres grupos de personas que pretenden cruzar la frontera entre Estados Unidos y México a través de la garita de control de Otay Mesa, como parte del movimiento "Bring Them Home".

Hasta el momento, solo una persona ha sido deportada y otra ha logrado el permiso de permanecer en Estados Unidos, mientras que el resto continúa en un centro de detención para inmigrantes a la espera de que se resuelva su proceso legal.

En el grupo que se entregó este domingo a las autoridades figuraron las hermanas Padilla, de apenas 11 y 13 años de edad, quienes llegaron desde Ciudad de México, donde vivían con su abuela, con intención de llegar hasta Carolina del Norte para reencontrarse con sus padres.

María Fernanda, la mayor de ellas, dijo que mantienen una comunicación constante con sus progenitores, pero que no se ven en persona desde hace años.

"Estoy muy contenta. En cuanto los vea les voy a decir que los quiero mucho", dijo la menor. "Le voy a decir al señor de migración que voy con mis padres para tener una mejor vida", agregó.

Ambas hermanas encabezaron el grupo junto a Felipe Molina, de 22 años, quien sostenía sus manos y vestía con toga y birrete, además de una banda con la bandera gay.

Por su condición de indocumentado, Molina tuvo que regresar a México para terminar sus estudios y ahora pide una oportunidad para regresar con su familia, tras vivir "experiencias muy difíciles" en el país vecino por ser abiertamente homosexual, situación que lo ha convertido en objeto de burlas y agresiones hasta por agentes de la policía.

"La gente te discrimina, vas caminando con tu pareja y te avientan botellas de vidrio, igual vas con la policía y no hacen nada, te dicen que te lo mereces o que dejes de actuar así", señaló.

Molina lleva consigo documentación que certifica sus estudios en Estados Unidos, con los cuales pedirá a las autoridades migratorias que se le permita regresar junto a su familia y dejar México, país en el que se siente perseguido.

Norma Angélica Cortés fue deportada de Estados Unidos hace cinco años y ahora, de la mano de sus dos hijos, ambos ciudadanos estadounidenses, acude ante las autoridades migratorias con fe en lograr reunirse con su esposo y familia en su casa en Michigan.

"La inseguridad en México es muy fea, vivo sola y para una mujer es muy peligroso", explicó.

Tras el anuncio del presidente Obama de ordenar una revisión de la política de deportaciones para aplicar la ley de "una forma más humana", diversos activistas consideraron que ahora es el momento de tomar acciones y no dejar las promesas en palabras.

Enrique Morones, director de la organización Ángeles de la Frontera, recordó que la falta de una justa política migratoria propicia que continúen las muertes de inmigrantes en su intento por cruzar la frontera.

"Esperemos que por fin cumpla con lo que tanto ha dicho: que pare las deportaciones, que pase el Acta del Sueño y Acción Diferida, él puede hacer eso sin el Congreso", demandó.

La acción de este domingo se llevó a cabo sin contratiempos y de manera pacífica, bajo un intenso calor que obligó a las autoridades de aduanas a agilizar el cruce del grupo debido a que la mayoría lo hacía acompañado de niños menores de edad.

Se espera que el próximo martes cruce el cuarto y último grupo de inmigrantes que buscan asilo político, entre ellos los propios organizadores, además de la activista Elvira Arellano y su hijo, ambos deportados de Estados Unidos en 2007.