El promedio de viaje de los centroamericanos que vienen a Estados Unidos es de tres a cuatro semanas. 

Las familias que logran cumplir la travesía, reciben ayuda de la organización Caridades Católicas en McAllen después de vivir una jornada “horrible”.

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“Me siento más tranquila, más a gusto, ellos nos hacen sentir mucho mejor”, dijo la inmigrante hondureña Laura después de poder bañarse y probar un alimento decente.

Laura, llegó a Estados Unidos perseguida por las pesadillas de la violencia que vivió en su País de origen y ahora está emocionada de comenzar una nueva vida al lado de su madre quien la esperaba con ansias.

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Ahora, la hondureña tiene que presentarse ante un juez que decidirá su futuro a fines de este mes pero está feliz que las tres semanas de “infierno” han llegado a su fin y ahora solamente puede esperar lo mejor.