NOGALES - Arizona - La policía de inmigración y aduanas (CBP en inglés) detuvo el lunes a 8 dreamers que intentaban regresar a Estados Unidos desde México solicitando una visa humanitaria.

Del lado estadounidense, unos 60 manifestantes que aguardaban a los dreamers prorrumpieron en cánticos en español de "sin papeles, sin miedo" y, en inglés, "déjenlos salir".

La primera en ser detenida fue Claudia Amaro Escalera, de 37 años, junto a su hijo Yamil, de 13 años y nacido en Estados Unidos. Amaro Escalera regresó a México hace 6 años después de que su esposo fuera deportado, pero vivió más de 20 años en Estados Unidos, país que considera su hogar.

Benito Miller, organizador de la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA) dijo que probablemente los jóvenes estén siendo transportados a un centro de detención.

La CBP no respondió inmediatamente un mensaje que la AP le envió para conocer su reacción.

Margo Cowan, la abogada del grupo, dijo que de negarles la entrada humanitaria someterá una petición de asilo político para los ocho.

"Esto va a ser una decisión que tomará el gobierno (del presidente Barack) Obama, quizás no sea inmediata pero confío que será la correcta", dijo la abogada.

Mediante ese plazo, pueden ser detenidos o liberados bajo palabra considerando que no son una amenaza para la sociedad, explico Cowan.

El mensaje de los jóvenes al presidente Obama constituye una crítica a la cifra récord de deportaciones registrada durante su gobierno y un llamado a que utilice sus poderes ejecutivos para asistir a las familias en la reunificación familiar.

Lizbeth Mateo, Lulú Martínez y Marco Saavedra son tres jóvenes que se autodeportaron en las últimas semanas para liderar está acción coordinada por la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA por sus siglas en inglés).

"No podemos pedirles que hagan algo que nosotros no estamos dispuestos a hacer", dijo Mateo en declaraciones antes de arribar a la frontera.

Mateo aseguró que con esta acción esperan que la administración de Obama cree un proceso para que todas las personas que fueron deportadas puedan regresar.

"Estamos dándole una oportunidad al presidente Obama de hacer lo correcto. Siempre nos dicen, por qué no vienen de manera legal, pues ésta es la oportunidad de que él cree ese proceso legal", agregó.

Los integrantes de NIYA como Mateo han participado de otros actos de desobediencia civil, uno de estos en el 2010 en la oficina del senador republicano John McCain. También han infiltrado centros de detención para dar a conocer casos de personas que enfrentan una deportación sin tener un prontuario criminal o contar con algún tipo de remedio legal.

Los jóvenes dijeron que en este caso de ser detenidos, planeaban aprovechar la oportunidad para hacer lo mismo en centros de detención en el estado de Arizona.

María Peniche y Adriana Gil Díaz podrían haberse beneficiado con la suspensión temporal de deportación que ofreció Obama, pero ambas regresaron a la Ciudad de México poco antes del anuncio.

Peniche, quien creció en Boston, Massachusetts tenía la esperanza de continuar sus estudios universitarios, que en Estados Unidos eran muy costosos, pero tuvo que ponerse a trabajar.

"Le quiero dar un rostro y una voz a las personas inmigrantes indocumentadas igual que yo", dijo Peniche.

Ceferino Santiago, de 20 años regresó a Oaxaca, México, después de haberse ido a los 13 años por la necesidad de recibir tratamiento médico para operarse de un oído, pero dejó a todos sus hermanos en Kentucky.

Luis Gustavo León de 20 años intentó reingresar a los Estados Unidos seis veces por la frontera y lo deportaron en cuatro instancias. León se fue a México hace dos años para continuar una educación universitaria pero se le hizo difícil acostumbrarse al estilo de vida en México. De lograr reingresar al país se reunirá con sus padres y hermanos que viven en Carolina del Norte.

"Sigo insistiendo porque mi familia sigue allá, porque aunque soy mexicano mi cultura es americana", dijo el joven.

León dijo no tener miedo ha enfrentar la detención mientras las autoridades migratorias deciden considerar su caso.

"Mientras allá esperanzas yo voy a luchar", dijo León. "Cuando me digan no se puede ese día me voy a dar por vencido en esto, pero no por vencido por completo. Voy a regresar a México y más adelante buscar una forma de regresar".