En estos tiempos de dificultades económicas, ir al cine con toda la familia es casi una inversión, y más todavía si es para ver una película en 3-D, con un costo más alto que los boletos regulares. Sin embargo, la salida pudiera volverse incluso más costosa si Sony Pictures Entertainment se mantiene firme en su decisión de no pagar más por las gafas tridimensionales a partir de mayo próximo.

Sony, al igual que otros estudios, está a favor de que sean los clientes quienes paguen por los anteojos especiales cuando van a las salas de cine, según publica The Hollywood Reporter.  Este sistema es una práctica en otros territorios, como en el Reino Unido, Australia, Italia y España. No obstante, en Estados Unidos los consumidores están acostumbrados a obtener los espejuelos cuando pagan el costo adicional por ver el filme en 3-D (unos tres o cuatro dólares adicionales) y este hábito podría ser muy difícil de romper.

El precio de las gafas 3-D es un asunto serio para los estudios de cine, que deben invertir por ellos de $5 a $10 millones a nivel mundial por cada película taquillera. Para filmes más pequeños, el costo para suplir los anteojos es de $1.5 a $2 millones.

La Asociación Nacional de Propietarios de Salas de Teatro manifestó que la decisión de Sony de dejar de pagar por estos anteojos es insensible hacia los clientes y emitió una advertencia para que revisen su decisión. Si Sony -que el año próximo estrena en formato 3-D los filmes “Men in Black III” y “The Amazing Spider-Man”- se mantiene firme en su postura, el costo adicional pudiera resultar en que se dediquen menos salas a películas tridimensionales. Los dueños de cines consideran que ya ellos incurrieron en el costo de adquirir las pantallas especiales y que no es su responsabilidad pagar también por los espejuelos.

¿Qué piensas? ¿Pagarías extra para adquirir las gafas en la sala de cine y ver tu selección en 3D?