El genio español no solo nos dejo sus impresionantes cuadros surrealistas llenos de magia y de situaciones oníricas. También fue un deslumbrante creador de joyas, muebles, ropa y objetos bizarros. Su genialidad rebalsaba y él se animaba a plasmar su arte en todo tipo de objeto.

Las intervenciones del artista no se limitaban a los componentes tradicionales del mobiliario. Por el contrario, incluían griferías, manubrios, tiradores, estampados y objetos de uso poco convencional. En 1933, Dalí llegó incluso a registrar la patente para el diseño de un banco de plaza en el registro de Patentes y Marcas parisino.

Un artista sin límites

El mismo artista reconocía: “Mi arte abarca la física, las matemáticas, la arquitectura, la ciencia nuclear, la psique nuclear, la mística nuclear y la joyería, no sólo la pintura”. Por ejemplo: aunque no todos los saben, la célebre marca catalana “Chupa Chups” que inventó el Chupetín redondo lleva un envoltorio diseñado por el mismísimo artista. Dalí era la envidia de muchos pintores de la época ya que era una suerte de rey Midas del mundo del arte y su espíritu comercial podía sacar rentabilidad de cualquier cosa que creaba.

Es también famosa su colección de joyas, que se remonta a los inicios de la década de los 40, cuando Salvador Dalí se asocia con famosos joyeros establecidos en Nueva York. Dalí diseña las joyas, que se realizan entre 1941 y 1961. Entre ellas destacan: "Labios rubís", unos increíbles labios de Rubí con dientes de perlas; "El ojo del tiempo", una fascinante joya en forma de ojo hecha con platino, rubí y diamantes; "El Corazón Real", un impresionante corazón de oro relleno de rubíes y diamantes.

Su mejor obra su casa

Dalí adaptó y amplio una casa de pescadores para que sea su taller-vivienda. La casa hoy es un museo y está en una diminuta aldea de pescadores frente al Mediterráneo. El paisaje accidentado de esta aldea y su mar son una presencia constante en los cuadros del pintor. Algunos sostienen que esta increíble casa es una de las creaciones máximas del artista.  Si tienes la suerte de visitar España tienes que sacar las entradas para visitarla con mucha antelación. Solo pueden entrar 200 personas al día.

La casa, blanca y de formas laberínticas, está cargada de elementos surrealistas y kitschs. En el mismo recibidor, al abrir la puerta te recibe un colosal oso polar embalsamado de pie. Este oso hace las veces de portalámparas, paragüero y sostiene correo. A partir de ahí la casa, se descompone y se retuerce en una sucesión de espacios encadenados por pasillos estrechos, desniveles y recorridos sin salida.

A lo largo del recorrido puedes ver en las paredes diminutas celdas de madera para grillos. Contrariamente a cualquier ser humano promedio, el genio era un amante del sonido de estos insectos y los tenía en cautividad en estas celdas para que emitieran su ruido dentro de la casa. El techo de la casa es increíble y está decorado con grandes huevos, uno de los símbolos preferidos del artista.

Si quieres averiguar más sobre la obra y museo de este formidable artista haz clic aquí y podrás ver la web de su fundación.