Sus cuadros se hicieron famosos, sus estilos marcaron escuela, pero en su día a día muchos grandes maestros vivieron rozando la miseria y sin tener comida para alimentar a sus familias. No todos los artistas fueron como Dalí y Picasso que amasaron fortunas en vida. Son muchos los artistas que tuvieron un talento enorme pero una falta total del don comercial.

Entre los artistas que nunca vieron su arte recompensado en vida, el más famoso es Van Gogh. Quizás porque nunca vendió un cuadro pero al mismo tiempo era consciente de su gran capacidad como pintor. Una ironía muy dura que 100 años después de morir sus obras batiesen los records en subastas.

Pero no es el único. El pintor y escultor italiano Modigiliani también fue un artista maldito. Tuvo problemas con el alcohol y sus exposiciones fueron clausuradas por indecencia. Vivió en la miseria absoluta y murió temblado de frio, con tuberculosis. Su mujer embarazada salto por la ventana horas después de su muerte. No podía aguantar una vida sin “Modi”.

Monet, el padre del impresionismo, era tan pobre que en más de una ocasión tuvo que cambiar cuadros pintados por él a cambio de material para seguir pintando (oleos, pinceles, lienzos). Se mantuvo la mayor parte de su vida de una pensión que le pasaba su familia por lástima. Fue hacia el final de su vida que ganó aceptación y que finalmente pudo vivir un poco más holgadamente.

Vermeer el famoso pintor holandés de: “La joven de la perla” vivió en una continua lucha contra la pobreza. Tenía 10 bocas que alimentar y vivió en una época llena de guerras y plagas. Tuvo que pedir dinero prestado para vivir y en su muerte –se presume que por el stress de su bancarrota- todo lo que dejó a su familia fueron deudas.

Gauguin decidió dejar su trabajo en la bolsa y dedicarse a la pintura. Fue tal la pobreza a la que llegó que fue incapaz de seguir manteniendo a su mujer y sus dos hijos y los dejó abandonados a su suerte en Dinamarca. Se exilió a la polinesia donde vivió con prácticamente nada, solo una pequeña pensión que le enviaba un marchant.

No siempre el talento y le estabilidad económica van de la mano. Quizás lo que hizo distintos a estos hombres es que allí, dónde los demás se hubieran rendido ante las dificultades ellos no titubearon en seguir haciendo arte aunque el mundo cayera a su alrededor.