Basada en la vida real, esta historia que aborda la vida de Ana Lucía, interpretada por la actriz Lilo de la Vega, llegó a su fin en medio de una reflexión que habla de plantarse en la realidad y construir a partir de lo que se tiene justo en ese momento. 

Para que Ana Lucía llegara a esa conclusión tuvieron que pasar casi 100 capítulos en los que mostró su doble vida; por un lado, la de estudiante universitaria, con una educación y familia tradicionales, que comparte junto a su novio David –interpretado por Andrés Sandoval– y, por el otro, la de una trabajadora sexual, cuya actividad le permite generar los recursos económicos que requiere en su entorno, pero que se complica al verse involucrada con la muerte de un político con el que llevaba una relación.
 
La novela está inspirada en el libro “Las memorias de Andrea”, que inició como una serie de relatos contados en un blog de la revista Soho que, por su audacia y frescura, desataron una polémica.
 
En la historia, Ana Lucía se adentra en el mundo de las prepago gracias a Carolina, una compañera de la universidad, quien la presenta con Don Rey, el hombre que la administra a ella y a un selecto grupo de mujeres hermosas que sólo son contratadas por hombres adinerados y de la alta sociedad. 
 
Antes de ingresar a ese mundo de prostitución e intriga, Ana Lucía debe aprobar pruebas de conversación, inteligencia, modales y, por supuesto, destrezas amatorias. Don Rey sabe que sus clientes buscan acompañantes de lujo y la protagonista debe estar en ese nivel. 
 
A partir de ahí, inicia la historia que culminó sus transmisiones esta semana en la barra matutina de Telemundo.