Las cirugías plásticas se han extendido por todo el mundo a una velocidad vertiginosa. Todos conocemos a alguien (seguramente a muchas personas) que se ha sometido a una cirugía para agrandarse el pecho, retocarse la nariz, quitarse algunas arrugas... El mandato cultural, lo que los medios imponen, es un tipo de belleza que sólo unas pocas poseen naturalmente. Entonces el deseo y la ambición llevan a muchas mujeres a hacer lo que haga falta para encarnar esa imagen.

También sucede, como cuenta este desgarrador testimonio, que una mujer es capaz de cualquier cosa con tal de agradar al hombre que ama: incluso destruirse a sí misma. El Diario de la Nena te acerca las palabras de una joven que no te dejará indiferente.

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