El tópico común es creer que la gente se da atracones de comida cuando está triste. Un sorprendente estudio de la universidad de Masstrich, en Holanda, vino a poner esta teoría patas para arriba: la probabilidad de que comas en exceso cuando estás feliz es tan alta como la chance de que comas cuando tienes un problema.

Esto parece estar relacionado con el hecho de que el 75% de las personas son “comedores emocionales”, es decir, encuentran en cualquier estado de ánimo una buena excusa para darse una gratificación simple a través de la comida. Es más, cuando la gente es feliz es más indulgente consigo misma y se perdona con mayor facilidad unas libras de más.

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