José Fernández no estaba de humor para celebrar cuando su maravillosa temporada de novato concluyó el miércoles con una victoria.

 
Lo que hizo fue buscar a los Bravos de Atlanta para poder disculparse por su comportamiento.
 
El serpentinero cubano lanzó siete innings y conectó su primer cuadrangular en las Grandes Ligas para ayudar a los Marlins a ganar 5-2. Pero se ganó una reprimenda de su mánager por fanfarronear, y tuvo un altercado con los Bravos que hizo que los jugadores de ambos equipos se metieran al terreno de juego.
 
"Me siento apenado", dijo el pitcher de 21 años. "Siento que no merezco estar aquí, porque esto no es la secundaria. Este es un partido profesional. Cometí un error. Voy a aprender de ello".
 
El partido fue el último de la temporada para Fernández debido a que superó el límite de 170 innings fijado por los Marlins. El cubano, fuerte candidato a Novato del Año en la Liga Nacional, terminó con foja de 12-6 y promedio de carreras limpias admitidas de 2.19, el segundo más bajo en las mayores, solo detrás de Clayton Kershaw, de los Dodgers. Su marca en casa es de 9-0 en 15 aperturas.
 
Pero no estaba feliz con la manera como terminó.
 
"Tuve un buen año y termina así", dijo tímidamente. "Avergoncé a muchas personas. No es lo correcto para el juego. Puedo comprometerme al 120% que nunca volverá a pasar. No me jactaré ante nadie de esa manera".
 
Con la ventaja 4-0, Fernández se alteró en la sexta entrada, cuando los Bravos anotaron su única carrera contra él con un jonrón de Evan Gattis. Fernández reaccionó con una mueca arrogante, y los Bravos le hicieron saber que no les gustó su expresión.
 
"Alguien le conecta y sonríe", dijo el pitcher de los Bravos, Mike Minor. "Como si se supusiera que no podrías conectarle".
 
Fernández se quedó viendo hacia la banca de Atlanta refunfuñando mientras dejaba el montículo al final de la entrada, y luego movió sus brazos airadamente en el dugout.
 
Cuando pegó de jonrón poco después, se quedó viendo la pelota antes de comenzar a trotar. Escupió en la antesala cuando el tercera base Chris Johnson le dijo algo.
 
"Se quedó ahí un rato, y eso es una falta de respeto para Mike", dijo Johnson. "Eso estuvo mal".
 
Cuando Fernández cruzó el plato, intercambió palabras con el cátcher Brian McCann. El umpire Sam Holbrook se puso entre ellos y otros jugadores se sumaron rápidamente a la pelotera.
 
Fernández se reía mientras era apartado del lugar por sus compañeros de equipo. Hubo empujones, pero no se vio ningún puñetazo y nadie fue expulsado.
 
"Creo que se dio cuenta de que arruinó las cosas", dijo McCann.
 
Fernández buscó a McCann y a Minor después del partido.
 
"Dije: `En verdad lo siento. Estoy avergonzado y no volverá a pasar jamás'", relató Fernández. "McCann me dijo: `Eres un muchacho, pero estás en las Grandes Ligas. Debes actuar como un jugador de Grandes Ligas'".
 
El mánager de los Marlins, Mike Redmond, dijo que habló con Fernández después del partido y estaba seguro de que no habría más fanfarroneo del novato.
 
"Esta noche mostró algo de inmadurez", dijo Redmond. "Alardear frente a otro equipo por un jonrón es algo que no hacemos aquí. Estamos 30 juegos debajo de .500. No tenemos nada de qué presumir".
 
Los aficionados no tuvieron problemas con la actitud de Fernández. Cuando abandonó el montículo por última vez después de la séptima, levantó su gorra mientras el público lo ovacionada de pie.
 
Fernández permitió cinco hits y ponchó a cinco. Dos relevistas trabajaron las últimas dos entradas.
 
Giancarlo Stanton, de Miami, pegó su 20mo cuadrangular y remolcó tres carreras contra Minor (13-7), quien permitió cuatro carreras limpias en seis innings.