Era una tarde cualquiera donde los aficionados y estudiantes disfrutaban de un juego de bésibol de ligas menores y nadie se temía lo peor.

Es verdad que todo deporte tiene sus riesgos y para eso está la protección, pero en este caso, al pobre recogedor ni la careta, ni el peto ni las rodilleras le sirvieron de mucho ya que el ataque no procesió de una pelota, sino de un corredor que a toda velocidad se le abalanzó.

Un corredor que se acercaba a gran velocidad por llegar antes que la pelota se abalanzó literalmente encima del recogedor, que quedó inóvil y tendido en el piso.

Las imágenes son impactantes y duelen a cualquiera.

No se sabe qué pasó con el recogedor, pero lo sorprendente es que el corredor, aún viéndolo tendido en el piso, solo siguió preocupado por anotar y asegurarse que llegaba a la base.